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Sistema Solar Aislado y Sistema fotovoltaico interconectado

 

Sistema fotovoltaico aislado

 

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El sistema fotovoltaico aislado o fuera de la red, es un sistema de generación de electricidad sin conexión a la red eléctrica, que proporciona al usuario energía procedente de la luz del sol. 

Estas instalaciones fotovoltaicas aisladas son ideales en regiones donde no hay acceso a la luz eléctrica, como en zonas rurales lejanas.

Pero, ¿cómo funciona este sistema?

Pues es muy sencillo, el sistema fotovoltaico aislado cuenta con los siguientes componentes para su funcionamiento, los cuales son: los módulos solares, un controlador de carga, baterías y un inversor justo en ese orden.

Primero los paneles captan la luz del sol y la convierten en energía o corriente directa, posteriormente esa corriente se va a un controlador de carga, este controlador se encarga de limitar la energía que se le va a suministrar a las baterías. Es muy importante este dispositivo ya que se encargará de cuidar y proteger nuestras baterías manteniéndolas en rangos de operación aceptables para no dañarlas.

Después, en nuestro controlador de carga, se encontrarán conectadas nuestras baterías, estás se encargarán de almacenar la energía proveniente de los paneles.

Por último, tenemos un inversor, este es muy importante debido a que el inversor se encargará de convertir la corriente directa que generó el módulo solar a corriente alterna. Una vez sale la energía del inversor, esta ya se puede utilizar en tu casa como para que funcione tu ventilador, cámaras o simplemente para cargar tu laptop.

También se puede utilizar la corriente directa para aparatos que funcionen con este tipo de corriente, como por ejemplo algunas lámparas o incluso un refrigerador solar de corriente directa.

Sistema fotovoltaico interconectado a la red

Actualmente, los sistemas fotovoltaicos interconectados a la red son los más comunes y exitosos.

Estos, son sistemas que intercambian energía con la CFE.

Este tipo de sistemas no necesitan un diseño con almacenamiento en baterías, pues la CFE actúa como una reserva de energía. En lugar de almacenar el exceso de energía que no se usa durante el día, el usuario vende el exceso de energía a la CFE y cuando el usuario necesita más electricidad de la que produce el sistema FV, puede extraer energía de la CFE,  a través de un inversor diseñado para esto y un medidor bidireccional, que se encargará de contabilizar la de energía entregada a la red o la energía extraída de la red.

El funcionamiento del sistema es muy simple; los paneles solares generan la energía eléctrica en corriente directa y un inversor la convierte en corriente alterna e iguala la frecuencia y voltaje de la energía que llega de la CFE.​

Este tipo de sistemas trae consigo algunas ventajas como, por ejemplo, que su instalación es sencilla, tienes como reserva de energía a la CFE por lo que difícilmente te quedarías sin luz, el mantenimiento requerido es mínimo, es muy seguro y cuenta con protección interna en el mismo inversor y no se requieren baterías.

Algunas desventajas son que, por ejemplo, si ocurre un apagón, el sistema no funcionará, no hay independencia de la red, no se puede instalar si no hay CFE y por último requiere pagar aún el servicio de electricidad, aunque seguro reducirá su pago.

 

 

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